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Telemedicina: ¡las distancias ya no son un problema!

Los avances tecnológicos han cambiado nuestra forma de percibir las distancias. Gracias al teléfono y, sobre todo, a internet, podemos viajar —aunque sea de manera virtual— y acercarnos a las personas y lugares más remotos que podamos imaginar. Trasladar este potencial a la medicina nos invita a soñar con una atención sanitaria más accesible, universal y eficiente. Con esta promesa, la telemedicina pretende hacerse un hueco en nuestras vidas.

¿Qué es la telemedicina?

La etimología de esta palabra ya nos da una pista de lo que implica, ya que podría traducirse como «medicina a distancia». Aunque esta definición es una aproximación bastante acertada, para que sea completa deberíamos añadir algún detalle más: la telemedicina consiste en utilizar las nuevas tecnologías de la información y la comunicación para ofrecer servicios médicos de manera remota.

Como puedes imaginar, las aplicaciones de la telemedicina en la práctica clínica son casi infinitas. Actualmente disponemos de equipos electrónicos que nos permiten recoger y transmitir todo tipo de información a distancia, desde móviles para enviar imágenes o vídeos hasta complejos dispositivos capaces de monitorizar signos vitales en tiempo real. De esta manera, la telemedicina puede ayudar a prevenir, diagnosticar, monitorizar, tratar e incluso realizar intervenciones sin que las barreras geográficas supongan una limitación.

En función del uso concreto que se le dé, existen varios tipos de telemedicina, entre ellos:

  • Teleconsulta y teleasistencia. A través de esta modalidad puedes interactuar con tu paciente como si estuvierais juntos en la consulta, por ejemplo, a través de una videollamada. Puede ser útil para ofrecer asesoramiento cuando no es necesario realizar un examen físico, para solucionar una duda puntual o para asistir a un paciente ante una emergencia médica cuando la atención presencial no es viable o no puede ser inmediata.
  • Telediagnóstico. La telemedicina te permite compartir información médica con otros profesionales sanitarios, siempre y cuando el paciente te haya dado su consentimiento. De esta manera, puedes utilizar las nuevas tecnologías para acceder a los resultados de las pruebas que habías pedido o solicitar el juicio clínico de otro especialista.

Los pacientes pueden utilizar aplicaciones móviles o dispositivos que registren datos clínicos como la tensión arterial o la glucemia, de modo que puedas realizar un seguimiento adecuado e intervenir si fuera necesario. Esta modalidad es especialmente útil en pacientes crónicos que necesitan una monitorización estrecha.

  • Teleformación. La telemedicina también abarca la formación continuada, ya que permite realizar cursos a través plataformas digitales o asistir a videoconferencias impartidas por profesionales localizados a unos cuantos kilómetros de distancia.

¿Cómo puede ayudarnos la telemedicina?

A estas alturas, seguro que ya has identificado unos cuantos beneficios asociados a la telemedicina. ¡Pero seguro que en la siguiente lista hay alguno en el que no habías pensado!

  • Reduce los desplazamientos, lo que supone una mayor comodidad para los pacientes, especialmente en enfermos crónicos, ancianos o en pacientes que viven en zonas rurales o de difícil acceso.
  • Optimiza los recursos sanitarios, ya que reduce la congestión en las consultas y disminuye el tiempo de estancia en centros de salud y hospitales.
  • Favorece el trabajo en equipo, incluso con profesionales de otros centros, lo que ayuda a tomar mejores decisiones clínicas.
  • Potencia la medicina preventiva, ya que la televigilancia facilita el diagnóstico precoz de enfermedades, lo que permite prevenirlas o tratarlas antes de que se conviertan en un problema más grave.
  • Aumenta la cultura sanitaria y favorece el autocuidado por parte del paciente.
  • Mejora la formación de los profesionales sanitarios, que pueden aprender de los mejores expertos independientemente de dónde se encuentren.

Pero no todo es tan sencillo…

A pesar de las ventajas de la telemedicina y del tiempo que se lleva hablando de ella, el éxito de algunas de sus aplicaciones aún es limitado. Para sacar el máximo partido a la telemedicina, hay que superar algún que otro obstáculo:

  • Aunque a la larga se traduciría en una reducción de los costes, implantar la telemedicina supone una gran inversión económica
  • No todo el mundo tiene los conocimientos y las habilidades necesarias para desenvolverse con la tecnología, por lo que sería necesario formar en competencias digitales tanto a médicos como a pacientes.
  • Hay una cierta resistencia al cambio por parte de muchos profesionales, que desconfían de la utilidad de la telemedicina o que tienen miedo a los fallos técnicos que podrían poner en riesgo la seguridad y la privacidad de los pacientes.
  • Las cuestiones legales suponen una de las principales preocupaciones asociadas a la telemedicina. La telemedicina es una herramienta más de la medicina, y por ello debe regirse por las mismas normas que la medicina convencional.

Por un lado, la tecnología debe garantizar la confidencialidad y la privacidad del paciente y debe cumplir con la normativa vigente sobre tratamiento y almacenamiento de datos médicos (¡cuidado con utilizar aplicaciones que no están diseñadas para fines médicos, como WhatsApp!).

Además, aunque la colaboración entre especialistas en la toma de decisiones clínicas tiene una lectura muy positiva, puede generar problemas de responsabilidad profesional. Para evitarlo, es importante que las opiniones externas figuren en la historia clínica y, por supuesto, que el paciente haya dado su consentimiento expreso.

Prepárate para lo que está por venir

Independientemente de las limitaciones que aún debe superar, la telemedicina ha llegado para quedarse. Por eso, te dejamos algunos consejos para que la utilices de la mejor manera posible:

  • Fórmate y aprende a usar las nuevas tecnologías para aprovecharlas al máximo.
  • Opta por usar la telemedicina con pacientes con los que ya tengas una relación previa y de los cuales conozcas su situación. Explícales cómo vais a usar la telemedicina para que sepan que pueden confiar en ella.
  • Utiliza aplicaciones y medios que hayan demostrado ser seguros y desarrolla protocolos específicos (almacenamiento de datos, consentimiento informado…) para evitar problemas legales.

¿Crees que ya estás preparado?

Referencias